Thursday, August 31, 2006

poemas

Poema: Este es un poema que no es mío, como ya puse en el título pertnece a José de Espronceda que vivió desde 1810 hasta 1842. Dice muchas cosas este poema, con muchas estoy de acuerdo, con otras simplemente me da lástima (como la parte en que menciona un anciano). Al fín y al cabo, lo considero un muy buen poema.
Me gusta ver el cielocon negros nubarronesy oír los alquiloneshorrísonos bramar;me gusta ver la nochesin luna y sin estrellas,y solo las centellasla tierra iluminar.
Me agrada un cementerio..de muertos bien relleno,manando sangre y cieloque impida el respirar,y allí un sepulturerode tétrica miradacon mano despiadadalos cráneos machacar.
Me gusta ver la bombacaer mansa del cieloinmóvil en el suelosin mecha al parecer;y luego embravecidaque estalle y que se agitey en rayos mil vomitela muerte por doquier.
Que el trueno me despiertecon su ronco estampido.y al mundo adormecidolo haga estremecer;rayos a cada instantedanzando en el sin cuento,y hundirse el firmamentome agradaría ver.
la llama de un incendioque corra devorando,escombros apilando,deseo yo encender;tostarse allí un ancianovolverse todo tea,y oír como vocea...¡Qué gusto! ¡Que placer!
Me gusta una campiñade nieve tapizadade flores despojada,sin fruto, sin verdor,sin pájaros que canten,y sin sol que la alumbre,y solo vislumbrela muerte derredor.
Allá en sombrío monte,solar desmanteladome place en sumo agradola luna reflejar;moverse las veletasun áspero chirrido,igual al alaridoque anuncia el expirar
Me gusta que al Avernolleven a los mortalesy allí todos los malesle haga padecer;les abran las entrañasles rasguen los tendones,rompan los corazonessin de ayes caso hacer.
Insólita avenidaque inunda fértil vega,de cumbre a cumbre llegay llena de pavor,se lleva los ganadosy las vides, sin pausa,y estragos miles causa...¡Que gusto! ¡Que placer!
Las voces y las risas, el juego, las botellas,en torno de las bellasalegres apurar, y en sus bocas lascivasun beso cada tragocon voluptuoso halagogozosos estampar...
...Quisiera ver al unoque arrastra un intestinoy al otro pedir vinomuriendo en un rincón;y otros, ya borrachosen trino desusadocantar al dios vendadoimpúdica canción
Y mientras, las queridas, tendidas en los lechossin chales en los pechosy flojo el cinturón, mostrando sus encantos, sin orden el cabello, al aire el muslo bello...¡Que gozo! ¡Que ilusión!

El río

El río baja, celeste,
sin prisa desde la sierra.
Se desliza por el prado,
se esconde entre las adelfas,
se de la vuelta al molino
y el molino le da vuelta,
se lleva el mugido de
los toros de la dehesa,
el reflejo de las nubes,
el pico de la cigueña,
l a campanada más sola
de la torre de la iglesia
y el otro de los limones
de la huerta.
Luego se mete en el
y se pone azul. y sueña.

Conde niño


Conde niño, por amores
es niño y pasó la mar
va a dar agua a su caballo bebe
el canto dulce cantar
todas las avez del cielo
se pasaba a escuchar.